La empatía como eje del voluntariado: la reflexión de Marcos González-Lesaola en Talante Solidario

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El voluntariado no solo se construye a través de acciones, sino también desde la reflexión personal y el aprendizaje continuo. En este contexto, un alumno de Talante Solidario, Marcos González-Lesaola, ha compartido un ejercicio enmarcado en la actividad Cantando Emociones, donde profundiza en el valor de la empatía en el acompañamiento a personas mayores.

A través de tres momentos clave —antes, durante y después de la actividad—, Marcos plantea cómo cambia la experiencia cuando se actúa desde la empatía frente a cuando no se tiene en cuenta.

En la fase de preparación, el alumno destaca la importancia de ponerse en el lugar de las personas participantes: “Cuando la preparo con empatía la planifico imaginándome cómo me van a escuchar los mayores: si estarán cansados, si les apetecerá que les dé las ideas para motivar y ambientar el tema […] o si mejor les doy un enfoque más ameno y cercano”. Esta mirada le lleva a adaptar tanto el contenido como la forma, cuidando aspectos como la duración, el tono o la manera de fomentar la participación. Frente a ello, reconoce que sin empatía “me limitaría a realizar la actividad tal y como está, y no me preocuparía de nada más. Lo leería/cantaría tal cual está escrito”.

Durante el desarrollo de la actividad, Marcos vuelve a subrayar el papel de la atención a los detalles. “Cuando la realizo con empatía me fijo en las caras de la gente. En su lenguaje postural y no verbal. Bajo la velocidad si veo que se me pierden. Subo el tono, el volumen o cambio el ritmo si veo que se aburren”. Esta actitud implica una adaptación constante, guiada por las reacciones del grupo. Por el contrario, explica que sin empatía “simplemente cantaría, haría preguntas y ‘cubriría el expediente’”.

Finalmente, en el momento de cierre, su reflexión pone el foco en la relación personal que se genera más allá de la actividad. “Cuando termino con empatía me paro a escucharles cuando se acercan a despedirse […] les miro a la cara sonriendo, y les escucho dejando todo lo que estoy haciendo”. Este gesto, aparentemente sencillo, refuerza el vínculo y da valor a la experiencia compartida. En cambio, señala que sin empatía “me limitaría a guardar el material lo antes posible […] me mostraría ocupado y esquivo. Querría irme lo antes posible”.

Esta reflexión pone de manifiesto cómo la empatía no es un elemento accesorio, sino una herramienta esencial en el voluntariado. A través de su ejercicio, Marcos González-Lesaola evidencia que pequeñas decisiones, tanto en la preparación como en la ejecución y el cierre de una actividad, pueden marcar una gran diferencia en la experiencia de las personas acompañadas.

Desde Talante Solidario se valora especialmente este tipo de aprendizajes, que refuerzan la calidad del acompañamiento y contribuyen a construir relaciones más humanas, cercanas y significativas en cada intervención.

¿Quieres sumarte al equipo de entidades que están entrenando competencias soft skills con nosotros? Contáctanos a info@talantesolidario.org o al teléfono 868 940 204 / 673 029 399.

Esta actividad es posible gracias al Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. 

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