¿Quieres cumplir un sueño o propósito? ¡Ponle fecha! 

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Efectivamente, la diferencia entre las personas que cumplen sus sueños y propósitos y las que no, muchas veces está en ponerles fecha, es decir, en convertirlos en metas y objetivos SMART. Este acrónimo y adjetivo inglés, que en español se traduce como inteligente o experto, con frecuencia se atribuye a objetivos planificados en contextos de equipos de trabajo, y significa lo siguiente: 

S: Specific (Específicos). Algo así como describir el sueño-anhelo general en partes más pequeñas y tangibles, paso a paso. 

M: Measurable (Medibles). De modo que podamos evaluar el proceso, el grado y el logro de dichos objetivos. 

A: Achievable (Alcanzables). Que estén ajustados a la realidad de lo que somos y tenemos a nuestro alcance, de nuestros recursos. Esto también implica flexibilidad para ir ajustando y adaptándose a los cambios del entorno. 

R: Relevant (Relevantes). Que ciertamente sean buenos, importantes y claves, basados en valores, tanto para nosotros como para la misión en la que nos embarcamos 

T: Time based (Acotados en el tiempo). De modo que podamos gestionar y distribuir bien ese tiempo que necesitamos en relación con el tiempo que tenemos o podemos dedicar, para llegar a tiempo y en fecha de realización. 

¡Hoy puede ser un gran día! 

Cada día de nuestra vida puede ser un SMART, si nuestra agenda personal responde a estas preguntas, y por este orden, según nos aconseja Stephen Covey en “Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas”: 

1. ¿Por qué merece la pena levantarse hoy? Propósito y misión personal y compartida con otros. 

2. ¿Qué tengo que hacer hoy? Tareas y objetivos del día alineados con lo anterior. 

3. ¿Quién va a ayudarme en el cumplimiento de mis objetivos y tareas? Saber delegar, pedir ayuda, fomentar la colaboración y trabajar en equipo. 

4. ¿De qué tiempo dispongo y cómo lo voy a gestionar? Incluye también dejar margen para los imprevistos, así como plan B y tiempo libre para reponer fuerzas y descansar. 

5. ¿Cómo sabré que lo estoy haciendo bien? Chequeo del cumplimiento de objetivos, sabiendo leer las señales e indicadores de dicho logro. 

6. ¿Qué tal día he tenido hoy? Breve revisión de objetivos y misión personal, aprendizaje y posibles ajustes para el día siguiente. Descanso y a por el siguiente día SMART. 

El voluntariado es más eficaz cuando está organizado y planificado. 

Todo lo anterior también es aplicable al voluntariado, como parte de una vida comprometida con los demás y con la mejora de nuestra sociedad, de ese mundo que deseamos más justo, humano y feliz para todos. Y, como decía San Vicente de Paul, considerado uno de los maestros de la caridad (que hoy llamamos solidaridad) hace ya 4 siglos, dicha caridad-solidaridad es más eficaz cuando está organizada

Por tanto, la competencia de organización y planificación es una destreza social clave para la propia vida, para el voluntariado y para el trabajo. Centrándonos en el voluntariado, que es el tema que nos ocupa en Talante Solidario, esta competencia es relevante en el mismo por, al menos, las 7 razones siguientes: 

1. Eficiencia en el uso de recursos. Generalmente las entidades socio-voluntarias tienen recursos limitados, ya sea en términos de tiempo, personal o dinero. La capacidad de organizar y planificar actividades voluntarias garantiza que estos recursos se utilicen de manera eficiente para maximizar el impacto de las acciones voluntarias. 

2. Cumplimiento de objetivos. Las organizaciones voluntarias suelen tener metas y objetivos específicos relacionados con sus causas, de modo que la organización y la planificación son esenciales para diseñar estrategias efectivas que conduzcan al logro de estos objetivos. 

3. Coordinación de equipos. La mayoría de las actividades voluntarias requieren la colaboración en equipos de trabajo. La habilidad de organización y planificación permite asignar tareas de manera efectiva, establecer plazos y coordinar las acciones de los voluntarios para trabajar de manera acompasada y eficaz hacia un objetivo común. 

4. Adaptabilidad. La planificación no solo implica establecer un plan inicial, sino también la capacidad de adaptarse a cambios y situaciones imprevistas. Los voluntarios deben ser capaces de ajustar sus planes según las circunstancias cambiantes, y la organización y planificación adecuadas facilitan este proceso. 

5. Gestión del tiempo. En un entorno voluntario, donde las personas pueden tener compromisos laborales, académicos u otros, la gestión del tiempo es esencial. La habilidad de organizar y planificar la propia vida permite a los voluntarios equilibrar sus responsabilidades personales con sus compromisos voluntarios de manera eficaz y eficiente. 

6. Mejora la calidad del servicio. Una planificación adecuada garantiza que las actividades voluntarias se realicen de manera más estructurada y eficaz, lo que a su vez mejora la calidad del servicio ofrecido por la organización. 

7. Sostenibilidad a largo plazo. La organización y planificación son fundamentales para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las iniciativas voluntarias, dado que desde sistemas organizativos sólidos, las organizaciones pueden continuar sus esfuerzos de manera consistente y efectiva a lo largo del tiempo. 

Todo empieza en la oficina interior. 

La organización y la planificación conceptualizada como competencia que se muestra hacia los proyectos del exterior, en realidad comienza dentro de nosotros, en nuestra mente. Si nuestro paisaje mental interior está desorganizado y caótico, será difícil que pensemos de forma organizada y mucho menos que actuemos así. La “organización y planificación” es una competencia que nos ayuda a gestionar dos variables esenciales para lograr lo que nos propongamos: el espacio (contexto, medios, personas, etc.) y el tiempo.  

Espacio y tiempo rigen nuestras vidas, individuales y compartidas, y el mundo en general. Toda la evolución y desarrollo humano se puede comprender como un desafío de la humanidad en torno al espacio y el tiempo, estas dos variables gobiernan nuestras vidas, y saber gestionarlas en lo individual y en lo colectivo es también, de alguna manera, saber vivir, como ya hemos comentado. Efectivamente, la competencia de organización y planificación del espacio, del tiempo, de la propia vida, está relacionada con nuestra inteligencia ejecutiva y es esencial para el buen vivir, tanto personal como de los otros. 

Esta inteligencia ejecutiva se sustenta en una serie de competencias cognitivas básicas, que a su vez son el fundamento de nuestro desarrollo socio-afectivo, luego su conocimiento y puesta en práctica no es un tema baladí. Una mente desordenada, sin unas mínimas rutinas de pensamiento es incapaz de planificar la propia vida, de encontrar las cosas y responder con claridad: imagina tu habitación muy desordenada, tienes prisa por salir y no encuentras nada, entras en caos… Bien, pues a una mente desordenada le pasa lo mismo, y a un equipo desordenado, sin roles definidos, sin objetivos claros, sin criterios ni normas compartidos, también. 

En Talante Solidario comenzamos la formación y entrenamiento de esta competencia por aquí, por la oficina mental y sus cinco competencias básicas, que llamamos “Los Cinco Neurotectos del Pensamiento”, siguiendo el modelo de César García-Rincón de Castro, creador de los contenidos y metodologías de nuestro proyecto formativo en soft-skills. Estos cinco Neurotectos son: 

La lombriz reflexiva. Como las lombrices, vive en las profundidades buscando el sustrato de las cosas, alimentándose de raíces. Su misión consiste en averiguar las causas profundas de las cosas y acontecimientos, e ir a la raíz de las realidades, reflexionar sobre ellas, comparar y contrastar realidades diversas, hacerse preguntas, indagar. 

La araña asociativa. Como la araña, va tejiendo redes y buscando conexiones entre las realidades, con visión global de las cosas. Utiliza el pensamiento asociativo y el principio de la democracia cognitiva (unir disciplinas e ideas) frente al de la tiranía de la “O” (separar las disciplinas en especialidades). Con ello va complejizando y enriqueciendo nuestras redes cognitivas y mapas de pensamiento. 

La mariposa creativa. Como las mariposas, va de aquí para allá, de flor en flor conociendo la misma realidad desde diferentes puntos de vista, colores, sonidos, sabores. Además tiene la capacidad de metamorfosis creativa: crear algo nuevo uniendo varias cosas, transformar las ideas, hacer crecer algo nuevo fecundando ideas. 

La hormiga proyectiva. Como las hormigas, es muy ordenada y procedimental, trabaja en equipo y sigue caminos y patrones lógicos. Representa a nuestras rutinas de pensamiento, a nuestra capacidad de proyectar la construcción de la realidad social, nuestro pensamiento proyectivo y metódico en definitiva. 

El bicho-palo empático. Como sabemos, este insecto se mimetiza con la realidad en la que se posa, por ello decimos que es empático, emocional y adaptable en nuestra metáfora. Esta capacidad de empatizar cognitivamente con las ideas de otros es clave para el comportamiento prosocial y de ayuda a los demás, para el pensamiento universal y cosmopolita. 

No dejes para mañana… 

¿Qué aportan estas competencias cognitivas o “Neurotectos” al diseño de proyectos? ¿Cómo se convierten en aliados de nuestro voluntariado? ¿Cómo las podemos potenciar? Todo esto y mucho más lo aprenderás y entrenarás en nuestro curso-competencia de “Organización y Planificación”, en la plataforma Talante Solidario, y lo harás a la vez que realizas tu tarea de voluntariado, a la vez que vives tu propia vida, y verás como poco a poco, tus días serán más SMART y tus sueños y metas estarán más cerca y más alcanzables. 

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