Herramientas y consejos prácticos para realizar con éxito las unidades y entrenamientos de cada competencia en Talante Solidario

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En este artículo -de la mano de César García-Rincón, autor de los contenidos de Talante Solidario- te ofrecemos algunas herramientas y consejos prácticos para que realices con éxito las unidades y entrenamientos competenciales que te proponemos en Talante Solidario, de modo que saques el máximo partido a tu formación en habilidades blandas.

1. Planifica tu agenda y tu mente

Toda experiencia formativa requiere que hagamos un hueco en nuestra agenda, y que desde el principio nos planifiquemos bien. Vivimos en un mundo con múltiples demandas y distracciones, sobre todo tecnológicas, que pueden dificultar la realización de la modalidad de aprendizaje on-line.

La mejor planificación comienza en el “enunciado de la misión personal”, nos dice Stephen Covey en “Los 7 hábitos de la gente altamente eficaz”. Piensa entonces por qué hacer este proceso formativo competencial, qué es lo que realmente te apasiona y qué aporta a tu misión personal como voluntario/a, ciudadano/a y futuro profesional en su caso. A partir de ahí, toma decisiones: ¿Qué es lo más importante? ¿En qué debo enfocarme? ¿De qué cosas debo despegarme por un tiempo? ¿Qué puede obstaculizar mi aprendizaje y mis ganas de mejorar?

Vamos a comenzar por la necesidad de FOCALIZAR nuestra atención en la tarea, y para ello los deportistas de alto nivel nos pueden enseñar algunas técnicas:

Para responder a esta pregunta, nos fijamos en los mejores atletas del mundo para tomarlos como modelos a seguir (los que no toman sustancias para doparse, claro). Los atletas deben comprometerse en largas y aburridas prácticas todos los días, y por ello deben buscar una forma de conservar la motivación y la energía.

Para ello, los atletas han encontrado varias estrategias que los ayudan a mantenerse enfocados. Intenta poner en práctica estos cinco consejos tomados de la rutina de un atleta, que te ayudarán a estar enfocado/a en las tareas diarias para conseguir un buen nivel de aprendizaje:

 

Para prepararse psicológicamente en una sesión de entrenamiento, los atletas comúnmente se imaginan teniendo un entrenamiento exitoso. Tú puedes hacer lo mismo antes de iniciar tu lectura en la plataforma, responder a las preguntas meta de comprensión o realizar los ejercicios que te proponemos.

Además de imaginarte el resultado, también necesitas ver cómo llegar a él. Para alguien que se sienta a realizar un trabajo intelectual, el ensayo mental tiene que ver más con planear la tarea, o dividirla en partes más pequeñas y fáciles de manejar.

Al igual que los atletas mantienen la sangre moviéndose durante sus descansos, nosotros/as necesitamos tener descansos activos para mantenernos enfocados: salir a andar o pasear, levantarnos y movernos, ir al gimnasio o hacer deporte, etc. Hay un fuerte lazo entre la actividad física y el funcionamiento cognitivo. Activar tu cuerpo y mente durante el día te ayudará a conservar el flujo. Es recomendable hacer mini-descansos cada 25 minutos, y descansos más largos cada dos horas.

Cuando nos cansamos o distraemos, generalmente nos desanimamos. Nos enfocamos en nuestras debilidades y nos recordamos aquello que debimos hacer y no hicimos. Nuestro crítico interno es más activo que nuestro coach interior. Un coach o mentor imaginario te ayudará a ajustar tu estrategia y a re-enfocar tu atención en la meta. Elige tu coach y haz que te motive. En caso necesario, llama a tu coach externo de tu entidad  (tutor/a) o habla con una persona que escuche y te motive a seguir en este proceso de aprendizaje.

Los atletas repasan grabaciones de los juegos para aprender qué funcionó y qué no, para hacerlo mejor la próxima vez. Puedes aplicar el mismo principio para aprender a enfocarte. Mientras piensas en tu día, identifica qué estabas haciendo cuando te distrajiste y piensa qué otra estrategia podrías usar. Para encontrar esa estrategia, fíjate en lo que hiciste los días en los que te mantuviste enfocado y hazlo cuando empieces a distraerte. Si sigues aprendiendo y practicando, pronto mejorarás.

2. Las 3 fuentes del aprendizaje

¿Cómo aprendemos? Es una buena pregunta que cada cierto tiempo se hacen las personas expertas en pedagogía y las que se dedican a enseñar a otros. Es una pregunta clave para determinar las mejores metodologías de enseñanza y aprendizaje, y lo cierto es que cada vez sabemos más sobre el aprendizaje, habida cuenta de las investigaciones y avances en neurociencia, tanto que ya se empieza a hablar de neuro-aprendizaje. Pero, aunque el cerebro tiene una parte muy importante que decir en todo esto, no es lo único que interviene.

Volviendo a la pregunta acerca de cómo aprendemos, se la suelen hacer los docentes y pedagogos, pero rara vez te encuentras a un profesor/a que hace directamente esta pregunta a sus alumnos: ¿Cómo aprendes? Darse cuenta de cómo uno aprende, de cómo llega a comprender algo, de los caminos y procesos personales que sigue, se llama “metacognición”, algo así como la reflexión sobre el propio proceso de pensamiento.

Pues bien, una parte importante del aprendizaje nos la jugamos en nuestra propia reflexión sobre el mismo, en saber cuáles son esas fuentes, no tanto del saber (que sólo implica los conocimientos) sino también del saber hacer (capacidades) y del saber ser (actitudes), que son los tres pilares de las competencias que vamos a aprender y entrenar. Vamos a ver entonces las principales fuentes del aprendizaje, con el fin de visitarlas y de este modo aprender más y mejor.

Esta es la principal fuente de aprendizaje de los niños y niñas: la observación consciente que nace del asombro y del querer saber más, de eso que llamamos curiosidad también. Cuando un niño observa algo atentamente, está todo su pensar y sentir implicado en esa observación, pone todos sus sentidos en ello, por eso decimos que observar no es sólo mirar, es también sentir y experimentar las cosas, percibir en sentido amplio. Observar conscientemente para un adulto, es hacerlo con las gafas adecuadas. Esas gafas para nosotros serán los objetivos de aprendizaje de cada unidad didáctica o competencia, así como los conocimientos que vayamos descubriendo en la misma y los indicadores competenciales, que como su propio nombre indica, nos dicen en qué dirección observar y realizar nuestro comportamiento.

Decimos observación consciente, y no sólo mirar por mirar, observación curiosa, contemplación. Desgraciadamente, no se nos ha educado mucho esta capacidad, nuestra sociedad nos invita a pantallear con rapidez la vida, pero no a mirar, a pararse, a profundizar. Vivimos en un mundo, generalmente impresionista y superficial, que no estimula esa capacidad de ir más allá de lo obvio, de profundizar en la realidad. Aprovecha este curso on-line para ejercitar en ti esta capacidad de observar conscientemente, de profundizar en las cosas, y así podrás saborear mejor los conocimientos, tu propio aprendizaje y tu propia vida también. En algunos ejercicios verás que te invitamos a observar la realidad en tu entorno de voluntariado, a la luz de los indicadores y las teorías de cada competencia, y te pedimos que, a partir de esas observaciones, elabores algún tipo de informe, protocolo, etc. Esto que tienes que elaborar se llama, técnicamente hablando, producto de aprendizaje, y como ya habrás podido intuir, se realiza tras una observación consciente.

Observar también es aprender de las personas que son muy competentes en algo: esto se llama aprendizaje vicario o por modelos, y consiste en estudiar y modelar a alguien muy hábil, para tratar de imitar a esa persona, o más bien inspirarse en la misma. Por ello te proponemos un ejercicio de entrevistar a una persona experta en la competencia, una entrevista que contiene 5 preguntas clave para este aprendizaje vicario. Pero no te quedes sólo en esa entrevista, observa y aprende de la gente realmente buena y competente en otros ámbitos como tu familia, amigos, trabajo, universidad, etc.

La neurociencia ha puesto de relieve que nuestra mente está llena de caminos y de senderos neuronales: aprender es crear nuevas sinapsis (conexiones neuronales), y cuantas más sinapsis vayamos creando, más rico y complejo se vuelve nuestro pensamiento, más capaz y resolutivo en definitiva. Pero nuestros mapas mentales también tienen caminos sin salida, laberintos y bucles circulares que no salen de dar vueltas a las mismas cosas. Aprender implica también estar abiertos a la novedad, a crear y explorar nuevos caminos del saber, a dejar de andar por los mismos (y cómodos) caminos de siempre y adentrarse en nuevas aventuras del saber.

A veces aprender también es desaprender cosas que no teníamos bien aprendidas, o que se fundamentaban en axiomas o teorías falsas (nuestras fakes mentales). Estas teorías falsas nos limitan mucho la capacidad de aprender, y también de tomar decisiones, de practicar nuestros aprendizajes. Los psicólogos (sobre todo a partir de Albert Ellis, que dio nombre a estas creencias) las han identificado con el nombre de “creencias limitantes”. Pero, ¿qué es una creencia limitante?

Una creencia limitante (y por tanto falsa y disfuncional) es un enunciado que nos ha sido transmitido en el seno de un grupo de referencia y pertenencia (amigos, familia, pandilla, tribu) que lo damos por cierto, no lo sometemos a crítica, y además tiene una cierta carga emocional para nosotros. Con ello queremos decir, que no lo cuestionamos, y además solemos ver la realidad “con las gafas de nuestras creencias”: si esas creencias son limitantes, nuestra visión de la realidad será limitada, sesgada o distorsionada. Y cuando hablamos de realidad, también estamos hablando del otro y de nosotros, ya que también nos autopercibimos y así se forma nuestro autoconcepto o imagen que tenemos de nosotros mismos.

Con el fin de ayudarte en este proceso de allanar los senderos mentales, verás que en cada tema hemos identificado una serie de barreras para desarrollar cada competencia: bien, pues esas barreras, precisamente, contienen las principales creencias limitantes que pueden impedirnos aprender más y mejor cada competencia, comprender bien los conocimientos, y lo que es más importante, desempeñarnos con eficacia en los diferentes indicadores asociados a la misma.

Esta es una de las piedras angulares de todo aprendizaje: la posibilidad de llevar a la práctica lo aprendido, de hacer algo nuevo a partir del nuevo saber adquirido y comprendido. Llevar a la práctica algo, cuando se trata de aprender competencias, es entrenar, entrenar y entrenar. De nada sirve saber mucha teoría del baloncesto, que hasta que no nos ponemos delante de una canasta y empezamos a entrenar el tiro, el bote, las diferentes técnicas, el juego en equipo, etc., no llegaremos a ser buenos jugadores de basket.

Y para ello será muy importante liberarnos de nuestras barreras internas o fakes mentales, como ya hemos dicho: si yo pienso que el baloncesto es un deporte sólo para gente alta o es un deporte menos importante que el fútbol, ya estoy limitándome con esos pensamientos o creencias limitantes hacia el baloncesto.

A partir de los indicadores de cada competencia, te sugerimos una serie de ejercicios guiados por dicho indicador, con el fin de garantizar, precisamente, esa conexión ideal entre la teoría y la práctica: los indicadores competenciales tienen esa función de ser auténticas guías de entrenamiento y, por tanto, evaluación de nuestro desempeño competencial. Pero no te quedes sólo en los ejercicios que te proponemos: toma la iniciativa y trata de llevar al voluntariado y a otros ámbitos de tu vida, el entrenamiento del resto de indicadores de la competencia. Los aprendices experimentadores (según el modelo de estilos de aprendizaje de David Kolb) son aquellos que aprenden más poniendo en práctica los nuevos conocimientos, es más, muchas veces prefieren el ensayo-error antes que leer y profundizar los contenidos (lo cual limita su capacidad de aprender y hacerlo más rápido, claro).

Para este objetivo de unir teoría y práctica, también te proponemos una serie de sencillos, pero interesantes y claves, casos prácticos en los que te pedimos que identifiques qué indicadores de la competencia serían claves para su resolución, en concreto, dos indicadores por cada caso.

Espero que estos consejos te ayuden a afrontar tu entrenamiento en Talante Solidario de forma consciente y positiva. Todos los retos cuestan esfuerzo, pero es gratificante pensar que la formación en soft skills dejará su huella en tu vida profesional y personal y, por supuesto, en tu acción social.

Si aún no estás participando en Talante Solidario, ponte en contacto con nosotros y te informaremos de cómo mejorar tu formación y entrenamiento en habilidades blandas.

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